El Desarrollo Sostenible en la vida cotidiana

Yunuen Castellanos

Mucho escuchamos hablar en los últimos tiempos acerca de la sostenibilidad y muchas veces no lo tenemos claro aún. Comparto con ustedes mis reflexiones que, desde un medio local de la política pública, me he permitido aterrizar.

El desarrollo sostenible es de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas, una visión de desarrollo, en la que se contempla respetar los recursos naturales, la igualdad de género, los derechos humanos y la seguridad humana, para reducir la pobreza. Esta visión, es sin duda completa pero también compleja, haciéndose cada vez más relevante de priorizar para la definición y ejecución de la política pública en cualquier gobierno sea éste internacional, nacional o local.

La noción que más me gusta de éste complejo concepto, es que, el desarrollo sostenible implica la satisfacción de las necesidades esenciales del presente sin comprometer las correspondientes a las generaciones futuras. Impresionante me parece, por qué tomando en cuenta lo descuidados que hemos sido con los recursos naturales, materiales y financieros en muchos años pasados, el reto es más difícil en el presente y, de no hacer consciencia ahora será cada vez más difícil para las siguientes generaciones y para la nuestra misma.

Si miramos a nuestro alrededor, y tomando en cuenta datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, actualmente las ciudades y las metrópolis cubren apenas un 2% de la superficie de tierra del mundo, sin embargo, albergan a la mitad de los habitantes del mundo y consumen más de un 75% de todos sus recursos, esto simplemente no hace sentido, es, hasta cierto punto inaceptable.

En éstas ciudades, algunas de las actividades cotidianas como el transporte y la generación de energía, son altamente dependientes de la quema de combustibles y es así que, al mismo tiempo, las vamos haciendo mucho más vulnerables a los efectos negativos del fenómeno del cambio climático. Es decir, que somos nosotros mismos como humanidad los que nos estamos generando nuestro mismo daño.

Entonces, desde el punto de vista de la política pública, resulta urgente que las decisiones sean en el marco de transitar hacia un desarrollo bajo en carbono, basado en el impulso de las energías renovables y la eficiencia energética. Entiendo perfecto que con la gran agenda que hay por resolver en nuestras sociedades y nuestros gobiernos, éste no parezca un reto urgente o apremiante; sin embargo, es importante reflexionar que, si seguimos ponderando la urgencia sobre la importancia, al final seremos nosotros mismos funcionarios y ciudadanos los que lamentemos los resultados.

Quisiera mencionar un par de pasos importantes para avanzar en esta polémica y compleja agenda de transitar hacia un desarrollo sostenible. Para lograrlo, es necesario en primera instancia, contar con una legislación que promueva una visión diferente de país, un buen inicio sería que los legisladores aprueben las leyes correspondientes y no solo a nivel nacional sino en lo local, incluso en la reglamentación municipal.  Además de ello, generar un enfoque ecológico y de desarrollo sustentable en las políticas públicas de cada una de nuestras instituciones es menester urgente.

Necesitamos que la ciudadanía, la clase política y la administración pública (que no necesariamente es lo mismo), tenga compromiso de crear conciencia entre la relación del bienestar con el medio ambiente, fomentando un mayor conocimiento sobre el deterioro del medio ambiente que provocan algunas prácticas sociales y productivas. Debemos orientar las políticas de crecimiento poblacional de acuerdo con modelos sustentables de ocupación y aprovechamiento del suelo; crear una cultura ecológica, fomentar procesos productivos y de consumo sustentables; proteger y conservar los ecosistemas del país y su diversidad biológica; disminuir la contaminación del agua, aire y suelo; y revertir la erosión del suelo e incrementar la reforestación.

Sí, ya sé que sé escucha como cuento de nunca acabar, pero entre más tarde empecemos, más tarde vendrá la reversión del problema. La situación crítica medio ambiental y la premisa de actuar en política pública con una visión de desarrollo sostenible no es un tema de México, por supuesto existen a nivel internacional muchos espacios de diálogo y reflexión, muchos casos que podrían ser un punto de partida. Sin afán de desviarme les dejo el caso Medellín en Colombia para que en su tarde sabatina le puedan echar una mirada.

En México nos falta mucho camino por andar, pero si analizamos cuales han sido las formas de pensar y actuar de los gobiernos en los últimos cincuenta años; podemos tener un punto de partida sobre cómo participar de mejor manera desde la función pública en esta gran responsabilidad que tenemos en frente.

Como ciudadanos debemos asumir la corresponsabilidad de la conservación del medio ambiente y la visión de un desarrollo sustentable desde cualquier trinchera; ya que sólo con el trabajo conjunto entre gobierno y sociedad, transparente y con rendición de cuentas, podremos alcanzar los niveles de bienestar que todos deseamos.

En conclusión, la preocupación que hoy les comparto por el desarrollo sostenible está profundamente arraigada en el comportamiento y la moralidad de los individuos, empresas, organizaciones y gobiernos.  La sostenibilidad institucional es un asunto directamente derivado de la voluntad política, de la voluntad de los tomadores de decisiones.

 

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